Hijos y entenados*

Mario Bellocchio. El Gobierno de la Ciudad parece creer con firmeza en la desigualdad de derechos de sus habitantes y, particularmente, de quienes se manifiestan en la vía pública haciendo oír sus reclamos.

Por caso, un grupo no demasiado numeroso que ha tomado como asiento las inmediaciones del Obelisco y cuyo mayor grito político es vociferar en reclamo de sus “cercenadas” libertades debido a la cuarentena sanitaria, goza de total libre albedrío para trasgredir el decretado distanciamiento, e impunidad para atacar arteramente a periodistas que no gozan de sus simpatías. Los manifestantes señalados adoptan, además, una singular forma de falta de respeto a la propiedad privada –intocablemente “sagrada” en las demás oportunidades–, deteriorando a palos y puñetazos a una unidad móvil del canal C5N y persiguiendo y lesionando a un par de trabajadores del citado canal de noticias sin que la Policía de la Ciudad se haga presente en el lugar de los disturbios y ni siquiera haya controles preventivos en las inmediaciones.

Como si este accionar no bastara para la condena a la actitud del Gobierno Porteño, el sábado 1º de agosto un nutrido grupo de manifestantes se hizo presente al atardecer en la zona del Obelisco con la finalidad de recordar a Santiago Maldonado en un nuevo aniversario de su desaparición seguida de muerte y hacer oír su protesta y reclamo de aparición con vida de Facundo Astudillo Castro.

Esta vez, marcando una notoria diferencia de trato, toda la marcha fue hostilizada por la Policía de la Ciudad que pretendiendo agilidad de paso apresuraba a los manifestantes con el aparente objetivo de que no obstruyeran la circulación del Metrobús, contrastando notoriamente con la actitud ante la marcha en rechazo del proyecto de reforma judicial y la anterior marcha anticuarentena.

Los reclamos de los manifestantes sobre esta actitud hostil fueron respondidos por la Policía con nuevos improperios provocativos hasta que se desató una feroz represión registrada por los celulares de algunos transeúntes. Era notorio que esta vez la guardia policial tenía liberadas las manos para descargar sus bastones –como suelen decir los represores– sobre “el primero que se hiciera el loco”, que en la realidad equivale a “el primero que reclame por sus derechos”.

El tema que hubiera sido la tapa del domingo no “mereció” una sola línea de los diarios hegemónicos de mayor circulación pero sí el reclamo de la Secretaría de DDHH que pidió un informe al Gobierno porteño por la represión advirtiendo sobre la “notoria diferencia” entre el accionar policial en esa movilización y el “permiso pasivo” otorgado en las marchas anticuarentena. Se suma al pedido que en el mismo sentido hizo el Ministro del Interior, Wado de Pedro, para que se “fije criterios objetivos en el accionar policial”. El pedido, manifestaron, fue requerido debido a la represión y detención de manifestantes que se produjo el sábado 1º de agosto, en la marcha por el aniversario de la desaparición de Santiago Maldonado.

La Secretaría “manifiesta su preocupación ante los hechos ocurridos este sábado y advierte la notoria diferencia entre dicha represión y el permiso pasivo otorgado para otras manifestaciones”, señaló el organismo este lunes en un comunicado.

“El carácter del pedido de información se enmarca en las competencias de la Secretaría de Derechos Humanos ya que identificar, analizar y tomar intervención en los hechos y situaciones que involucren violaciones a los derechos humanos por parte de funcionarios o funcionarias pertenecientes a las Fuerzas de Seguridad”, agregó.

El ministerio del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, se refirió justamente a esa diferencia y señaló que: “Después de varias marchas anticuarentena en las que hasta agredieron a periodistas y móviles sin que apareciera ni un efectivo de la Policía de la Ciudad, hoy vimos la represión a familiares de Maldonado y organismos que recordaban el aniversario de su muerte”. “Exigimos a las autoridades de la Ciudad que investiguen lo sucedido y fijen criterios objetivos en el accionar policial para garantizar a todos y todas su derecho a expresarse, más allá de simpatías”, agregó.

Su mensaje fue respaldado públicamente por la vicepresidenta Cristina Fernández, quien manifestó: “Wado tiene razón: para el Gobierno de la Ciudad no todos los ciudadanos y ciudadanas son iguales”, escribió hoy Cristina Kirchner en su cuenta de Twitter.

El bloque de legisladores porteños del Frente de Todos expresó también su repudio a la represión y advirtió que el jefe de Gobierno local, Horacio Rodríguez Larreta, “olvida que el Estado de Derecho se basa en igualdad ante la ley”.”Denunciamos con preocupación el violento y selectivo despliegue de las fuerzas de seguridad porteñas contra esta movilización, al tiempo que a pocos metros se desarrollaba una marcha anticuarentena con la total anuencia policial”, señaló la bancada.

(*).”Unos son hijos y otros entenados” en glosario de jergas y modismos de Argentina:(pop.) Alusión a la desigualdad con que son tratadas personas con iguales derechos (LS.).

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