Héctor Ricardo García

A las 10 y cuarto de la mañana del sábado pasado –29 de junio– una estridente placa roja de “Crónica” anunció que había fallecido Héctor Ricardo García. Genio y figura…, el empresario periodístico creador de esa pantalla y decenas de hallazgos del medio, había partido a los 86 años fiel a una de sus más conocidas creaciones de imagen. Por Mario Bellocchio
García operando una cámara de Canal 11 en vivo, en el estudio D de la emisora, programa “El tango del millón”, año 1973. (Foto: prensa de Teleonce)

Allá por los 50, a los veinte años, había iniciado su aventura en los medios de comunicación lanzando la revista Así es Boca a la que se agregaría, pocos años más tarde, otra publicación que llevaba el escueto nombre de Así y el no tan escueto bagaje de chismografía y escándalo. Junto al diario Crónica –1963– con tres ediciones diarias en el país, iba a dar la señal de partida a un estilo popular basado, seguramente, en las ambiciones amarillistas de Randolph Hearst o, quizá, las de un más cercano Natalio Botana y su Crítica. Lo cierto es que en 1965 compró Radio Colonia y, más tarde, el sello discográfico Microphon. Ya en los 70’s, con Canal 11 en su poder, se iba a convertir en el primer dueño de un multimedio. Volaba tanto con su imaginación como en la realidad piloteando su avión personal. Su notoriedad lo llevó padecer, en marzo de 1973, un secuestro de 24 horas por parte del “ERP22 de agosto” del que fue liberado con el solo recurso de publicarles una solicitada en “Crónica”.

Como empresario teatral, sería más tarde propietario del Complejo Estrellas y del cine Astor, transformado en el Teatro Astros al que se sumaría el teatro Tronador de Mar del Plata, ciudad donde agregaría a la construcción de su pirámide empresaria, el diario El Atlántico.

Quien haya conocido de cerca al “Gallego” en sus épocas de vigencia empresarial no puede, seguramente, haberle resultado indiferente su personalidad. Su aparente aspecto de hombre común quedaba de inmediato desvirtuado por una súbita ocurrencia que pasaba a la vía de los hechos. Era frecuente verlo entrar a un estudio de Canal 11, pedirle una cámara a su operador en un programa en vivo, para trasladar su noción de la imagen al aire, fallida o no según resultara su “espontaneidad”. Notorio cultor del encanto de la improvisación confiaba ciegamente en su “olfato” que le resultaba, la mayor parte de las veces, exitoso.

Desde sus comienzos percibió el espacio que dejaba libre la desaparición de la “Crítica” de Natalio Botana. Decía García de su estilo: “Yo viajaba y conocía los diarios de otros países, nada que ver con los plomazos de acá. Uno agarraba Clarín, El Mundo o La Razón y la primera página eran cables del exterior, después de la quinta era culto católico más los debates de Diputados. ¡No había noticias! Sacando Crítica, la sección policial no existía. Yo decidí hacer un diario con las noticias nacionales adelante. Trasladé a la Argentina un estilo de periodismo que cobardemente no se hacía”, señalaba en una entrevista que le concedió al periodista Marcelo Figueroa*. Este solo párrafo lo describe íntegramente: asimilar noticia con sección policial es toda una deconstrucción de estructura periodística utilizando el morbo popular. “Hacer un diario con las noticias nacionales adelante”, saludable propósito, equivalía para él a primiciar con fotos policiales que cubrieran la plana con títulos en tipografía de 4 centímetros. Los debates de Diputados no eran noticia, según manifestaba. Cierto es que su estilo desenfadado le valió un éxito inmediato con hitos inigualados: medio millón de ejemplares con sus tres ediciones a comienzos de los 70’s. Y los records de más de un millón el 31 de octubre de 1974 con una tapa del romance entre Susana Giménez y Carlos Monzón, y la del 26 de junio de 1978, el día después de la conquista del Mundial 78.

Su visión del periodismo lo llevaba a explotar pasiones populares de seguro rédito y desaconsejable difusión sin que lo ruborizara otro hecho que el haberse perdido una primicia. La incorporación de un canal de noticias de 24 horas, por caso, requería mucha producción y altos costos que mayormente eran asumidos por el “corresponsal comisarías”, como podría llamársele al protagonismo de policiales de seguro rendimiento efectista.

En los demás emprendimientos por fuera de su inicial “Crónica” lograba atesorar otras orientaciones. En sus tres años al frente de Teleonce –1970-1973– le borró la cara “mojigata” de “Canal de la familia” para transformarlo con su impronta en “El canal de las noticias”, un eslogan chico para las ambiciones del nuevo dueño que, a esa altura, ya había hecho desfilar “en vivo y en directo” por sus estudios a figuras de la magnitud de Joan Manuel Serrat, Liza Minelli, Tom Jones o Gilbert Becaud, por nombrar a los más notorios. En septiembre de 1973, ante la precariedad de enlaces con Paraguay y Bolivia, fletó un camión de exteriores por tierra que recorrió 6500 Km para grabar las alternativas del Seleccionado argentino de fútbol en las eliminatorias del Mundial 74 –Alemania– en Asunción y La Paz, aventura en la que participé como camarógrafo. Tampoco escatimó esfuerzos para poner “el tango en la Patagonia”, mostrando la orquesta de Osvaldo Pugliese bajo la nieve junto a las bondades de “El Chocón”, o de la energía eléctrica utilizada en Aluar en el proceso de producción del aluminio primario visitando la Central Hidroeléctrica Futaleufú, en Chubut y, en Jujuy, la magnitud de los Altos Hornos Zapla. Todos lugares donde ponía su camión de exteriores amarillo con el Leoncio estampado en sus laterales anunciando las noticias de Teleonce. Claro que semejante despliegue llevaba el auspicio –y transporte– de los Hércules de la Fuerza Aérea merced a los aceitados vínculos de García con las Fuerzas Armadas en la época de Lanusse.

Titulaba Télam sobre su deceso: “Murió Héctor Ricardo García, el hombre que cambió la forma de hacer periodismo”. Es verdad. La pregunta es si la cambió para bien o para mal. O, mejor dicho, ¿cuántas cosas positivas y cuántas negativas nos legó en la forma de hacer periodismo en nuestro país?

Visto con el respeto que da el momento de la partida se puede decir que nos dejó uno de los más exitosos empresarios periodísticos de que se tenga memoria en estos lares. Vayan los honores por sus logros y sus virtudes, aun cuando no se compartan los métodos y objetivos que lo proyectaron a la notoriedad.

 

(*) entrevista publicada en “Fue primicia” (Ed. Continente).