Escándalo policial en el Pellegrini

Escribe: Mario Bellocchio
Un “valiente ” oficial de la Policía de la Ciudad quiso arrastrar detenido a un menor –según dice la autoridad– por estar fumándose un “porrito” en las puertas del Pellegrini –su colegio– y como compañeros y docentes salieron a evitar la tropelía, se produjo un tumulto de proporciones.

Natalia Mira, presidenta del Cecap (Centro de Estudiantes del Carlos Pellegrini), informó en el atardecer del viernes 9 de noviembre que:

“Hoy a las 5 pm un policía se acercó a un compañero menor de 16 años en la puerta de la Escuela, exigiéndole que le muestre el contenido de su mochila, pidiéndole  su identificación  y amenazándolo con llevárselo preso. Ante ésto la comunidad educativa se reunió en la puerta para evitar que se lo lleven dado que está estipulado por las normativas vigentes la ilegalidad del hecho. La policía inició un forcejeo para llevárselo de todos modos, golpeando a docentes y estudiantes menores, y tirando gas pimienta para dispersarnos. Y llegó al punto tal de sacar una arma para que retrocediéramos. En este momento hay compañeros, docentes y estudiantes, hospitalizados. Repudiamos está situación, entendemos que hubo un completo abuso de autoridad y fuerza, así como una clara vulneración de los derechos de lxs niñxs y adolescentes. Por lo que pedimos urgente difusión”. 

Diversas fuentes de distinta procedencia dan cuenta del hecho que se produjo efectivamente en las puertas del citado colegio* ubicado en Marcelo T. de Alvear 1851. Las discrepancias surgen acerca de cómo se iniciaron los incidentes. La policía señala que fue interceptado un menor fumando un “porro” en la puerta del colegio, razón por la cual se le solicitó la revisión de su mochila. Natalia Mira relata algo diferente: “lo que ocurrió es que el chico estaba entrando al colegio y guardó ‘algo’ en la mochila justo cuando pasaban dos policías. No era marihuana, pero los policías se acercaron y le pidieron que abriera la mochila. Como el chico se negó, ellos lo amenazaron con llevárselo detenido. Ahí otros alumnos que vieron la situación llamaron a todos los que estábamos adentro de la escuela y salimos a defenderlo”.

La discrepancia no aporta justificación alguna para la actitud policial de forcejeos para llevar detenido al menor –hecho comprobado de todas las versiones– ni el uso de gas pimienta sobre los compañeros del alumno y personal del establecimiento que acudieron en su auxilio que, con su decidida acción impidieron finalmente la detención –ilegal a todas luces– y lograron el retiro policial.

Según “La Nación”: La policía “recibió órdenes del juzgado de Menores Nº 7 porteño de identificar a ‘todos los que obstruyeron el accionar policial'”.

Desde “La Izquierda Diario” sostuvieron que “A los efectivos policiales no les importó que los que los rodeaban les dijeran que lo que hacían era ilegal. Por lo único que no se lo llevaron fue porque los cientos de estudiantes y profesores no dejaron que eso sucediera”.

El Colegio Pellegrini, mientras tanto, emitió un comunicado oficial:

Comunicado institucional ante los hechos ocurridos el 09/11/18

En el día de la fecha, efectivos de la Policía de la Ciudad intentaron detener a un estudiante de nuestra Escuela en la puerta del establecimiento. La reacción de los estudiantes, padres de la Cooperadora (abogados), autoridades y personal del colegio fue inmediata, solicitando a los oficiales seguir los protocolos y reglamentaciones correspondientes para tratar con menores de edad, invitándolos a convocar o notificar al Consejo de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, y requiriendo los adultos de la escuela intervenir en la situación y tratar la cuestión al interior del colegio. Ante la negativa de los oficiales la situación se volvió tensa: Al pretender subir al niño a un patrullero, la reacción de los alumnos fue intentar impedirlo. Los oficiales deciden abrirse paso entre decenas de menores y autoridades, llevando a una situación violenta que terminó a los empujones, con un docente golpeado desmayado en el piso, y con chicas y chicos de la escuela con lipotimias, crisis nerviosas y de angustia que fueron debidamente contenidas con médicos del SAME y psicólogos de la Escuela. Inmediatamente después de los incidentes, desde la Escuela realizamos las gestiones correspondientes con la Comisaría local, la Defensoría del Pueblo y el Consejo de las Niñas, Niños y adolescentes. Mg. Leandro E. Rodríguez.

 Dando graciosa concesión a la versión policial de que el pibe estaba fumando un “porro”, hubo una vez –el sonado caso “Arriola”–en que la Corte Suprema señaló que era inconstitucional perseguir a quien tiene droga para consumo personal. Lo cierto es que la ley que genera esta definición del máximo órgano de la Justicia, sigue vigente. Y si ésto se aplica a un menor con un “porro” –tomando a la marihuana con sus recientes complacencias científicas como la más elemental de las drogas conocidas, del alcohol nada se dice, hay un sideral negocio montado en su comercialización– hace que realmente cueste entender qué objeto persigue un oficial de policía en aventurarse con un menor en un intento de detención a las puertas de su establecimiento educativo sin contar con orden judicial alguna… ¿Será quizá que la inefable ministra de Seguridad le realizó alguna promesa de reconocimiento –a lo Chocobar– si persiste en este tipo de actitudes que sólo logran entorpecer a los Juzgados porteños con el crecimiento aluvional de causas similares –como demuestran los números– y atacar a lo que verdaderamente importa? ¿O será porque en sus carencias de verdadero coraje no distingue la cucarda de atrapar a un delincuente de la de detener a un pibe que se fuma un porrito?

 

(*) La Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, es una institución preuniversitaria pública de enseñanza secundaria de la Ciudad de Buenos Aires. Depende directamente del Rectorado de la Universidad de Buenos Aires? y es uno de los establecimientos educativos más prestigiosos y exigentes de la Argentina.

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