El dolor del dólar

Ahora resulta que Carlos Pagni –al parecer, el grano guevarista que le brotó a los Mitre– ha descubierto que “Mauricio Macri está pesificado”(*). Por Mario Bellocchio

Vale decir que el descontrol cambiario tiene agarrado de pudendas partes al mandatario y su figura y consecuente evaluación política sufren altibajos que corren por andariveles paralelos a la cotización monetaria. El color que “tiene la manija” ha pasado del amarillo al verde –y no al de los féminos pañuelos sino al del billete USA– sin que nadie atine a ponerle freno a la indeseada transformación. Parece que la tormenta perfecta ya muestra sus relámpagos en las actitudes de los protagonistas. Dice Pagni:

(…) El temor a esa tormenta ha determinado, en los últimos días, un cambio de conducta en el núcleo más íntimo del oficialismo. El Presidente restauró su relación con Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal, dañada desde septiembre.

El resultado es la incorporación de esos dos dirigentes al equipo de campaña que lidera Marcos Peña. También precipitó un acercamiento del radicalismo hacia Roberto Lavagna.

El impacto del tipo de cambio sobre la candidatura de Macri es el síntoma de un problema más complejo. La demanda de dólares se explica por la perplejidad electoral. En especial por la evidencia de que Cristina Kirchner sigue siendo la candidata más competitiva del PJ. Los radicales conocen ese calvario. La aprensión que en el ocaso del gobierno de Raúl Alfonsín provocaba el avance de Carlos Menem, con su bandera del salariazo, desmoronaba el Plan Primavera. El 6 de abril de 1989 Clarín titulaba “El dólar cerró a 48 australes y las tasas están muy altas”. Estaban en 31%, en el peor de los casos.

Sería un disparate equiparar la situación actual con aquel infierno. Pero, como entonces, las variables se disparan no solo por el temor a lo que podría venir.  

La inflación, ésa que “es la demostración de la incapacidad para gobernar”, ésa que no iba a “ser un tema durante mi gobierno”  (https://www.youtube.com/watch?v=E7qn6V6PA9Y), lo está aplastando como a una cucaracha. Toda la previsibilidad –nueva meta ante la pérdida de otros controles sustanciales– también cae a pedazos ante los Índices de Precios al Consumidor que en enero anduvieron por el 2,9 por ciento, treparon al 3,8 en febrero y no se esperan mejorías inmediatas de la mano de los aumentos desmesurados de servicios, transportes y precios que ya se inscriben en la loca carrera de subas “por las dudas” de la que los argentinos tenemos larga y penosa memoria. 

El público busca en el dólar un refugio frente al incremento de los precios. Y los precios, a la vez, se incrementan por el encarecimiento del dólar –dice Pagni.

Lo cierto es que el desconcierto –presidencial– ha determinado resoluciones  impensadas hasta hace pocas semanas en el sentido de una recomposición de las deterioradas relaciones con Vidal y Larreta –ahora retirados del freezer– desde que le recomendaron, en la disparada de septiembre pasado, el alejamiento de Dujovne y el “inefable” Marquitos junto al acercamiento de  Carlos Melconián a Hacienda. Mientras tanto Peña y Dujovne han activado el curso de reuniones con representantes de distintos sectores para mejorar sus expectativas. El miércoles –27 de marzo– les tocó a los presidentes de bancos nacionales. El mensaje de los financistas fue: “Si quieren que cambie el clima, no tienen que prometer nada más. Tienen que cumplir una promesa. Aunque sea menor” –señala Pagni. 

Ahora bien: ¿cómo se detiene a un dólar lanzado barranca abajo y sin frenos? Con sólo las tasas ya se ha comprobado que en estas circunstancias es imposible. ¿Interviniendo fuertemente con las compras? Sí, claro. Pero el inconveniente es que el FMI les permita eyectar al Mercado dólares de sus préstamos. Y parece que la extorsión para que el FMI ceda a la requisitoria es que “o nos permiten intervenir o Cristina termina con sus carreras” dicha a los funcionarios de la institución financiera.

Conjuntamente con el dólar sube la cotización de los zoquetes con sandalias. El acercamiento radical a Roberto Lavagna trepa en las expectativas de que las boinas blancas se alejen de Cambiemos y encuentren nido junto al ex ministro de Economía. La Convención radical del 12 de mayo tendrá en sus manos importantes decisiones eleccionarias de octubre para la UCR, Cambiemos y, en general, para el peso del fiel de la balanza.

 

 (*)Carlos Pagni, Los múltiples dilemas de un presidente “pesificado”, LA NACION, 28 de marzo de 2019

 

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