El cierre de AGR y la represión

Fuerte represión policial frente a AGR-Clarín que cerró sus puertas y despidió a más de 270 trabajadores

Parte del comunicado en el que la empresa anuncia su cierre: “Es de público conocimiento que el mercado de impresiones comerciales masivas está en crisis a nivel mundial por la adopción de nuevas tecnologías, el cambio en las estrategias de marketing y las modificaciones en las conductas de los consumidores. Por ello, a partir del día de la fecha dejará de funcionar uno de los talleres gráficos de AGR, el del barrio de Pompeya, que atiende ese segmento de impresiones. En ese taller se imprimieron por años guías telefónicas y catálogos comerciales, hoy productos prácticamente discontinuados.”

Desde la comisión interna sostienen que no es verdad esa discontinuidad y que, en realidad, la impresión de esos productos se ha tercerizado.

Lo cierto, sin lugar a dudas, es que la empresa ha cerrado sus puertas y esto implica el despido, según la patronal, de 273 trabajadores que entraron en etapa de resistencia a la medida recuperando, en el día de ayer, martes 17 de enero, el portón de la firma, pese a haber sido fuertemente reprimidos con el empleo de postas de goma, por parte de la Policía Federal y la Gendarmería Nacional.

“Los trabajadores de AGR-Clarín estamos sufriendo represión, nos están cagando a palos, nos están tirando gases. Llamamos a las organizaciones a que nos acompañen. Nos quieren reprimir para aplicar un ajuste en todo el país”, señalaba uno de los trabajadores despedidos.

“Fuimos al Ministerio a arreglar la situación de este cierre que es un fraude, es una mentira, facturan millones. Intentan precarizar el trabajo y barrer con los convenios colectivos. Y vienen la policía, la gendarmería, reprimiendo, tirando gases lacrimógenos, gas pimienta. Nos vamos a mantener unidos, no importa, pase lo que pase. El jueves 19 hay paro nacional del gremio”, declaraba un trabajador que permanecía en el lugar junto a su familia defendiendo los puestos de trabajo.

El comunicado patronal justificando la drástica medida se titula “Artes Gráficas Rioplatense reestructura sus utilidades”, eufemístico comentario que incluye la pérdida de, cuanto menos, 270 puestos de trabajo en un crítico momento en que la pérdida de empleo significa una condena personal y familiar.

“Se trata de una decisión que AGR no hubiera querido tomar pero que resulta necesaria para no comprometer la viabilidad de todo el resto de su conglomerado industrial” –agrega la empresa justificando la medida con sinceridad y cinismo en dosis letales.

No conformes con este alegato no repararon en señalar la “culpabilidad” de la comisión interna de personal que, con su intransigencia, según la empresa, son responsables de esta drástica medida.

“AGR intentó infructuosamente, durante los últimos años, explorar caminos, que permitieran atenuar los efectos de la caída en la impresión comercial masiva y preservar, aunque sea parcialmente, la sustentabilidad del taller de Pompeya, pero lamentablemente el enorme desafío que implicaba este cambio en la industria (hoy orientada a la impresión segmentada, personalizada y distribuida) no fue acompañado por la comisión interna de delegados de ese establecimiento que rechazó sistemáticamente todas las propuestas realizadas”.

Una vieja historia que se repite a pesar de las conquistas obreras y de que la “Semana trágica” está a un par de años de cumplir un siglo. La “culpa” del cierre la tiene la “intransigencia obrera”. Faltó decir que se cierra una planta para preservar la “fuente de trabajo”. Aunque a instancias de la culminación del comunicado, parece que tampoco se privaron de ese cinismo:

“La totalidad del complejo industrial de AGR involucra a 780 personas, un 35% de las cuales corresponde al taller de Pompeya. El cierre del mismo es una decisión que apunta a preservar la salud financiera y la fuente laboral de todo el resto del complejo industrial de AGR, permitiéndole enfocarse en aquellas actividades que le aseguren un modelo de sustentabilidad a futuro. Buenos Aires, 16 de enero de 2017”.

Otro sondeo represivo. Y ya van… Mientras tanto la lucha continúa en Corrales 1393, Pompeya, aunque, seguramente, no aparezca en la primera plana de Clarín.

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