Aquella consagración de “Balada para un loco”

Por Mario Bellocchio. De cómo una canción “ganadora” devino ignota y otra, “perdedora” en concurso, resultó un célebre hito popular
El móvil que televisó el evento recordado en Teleonce como el “Mamut”

Hace 50 años –1969– trabajaba como camarógrafo en Teleonce. Con mis flamantes 30 recién cumplidos me designaron para un exterior de dimensiones inusuales, sobre todo para la modestia de las transmisiones del Canal 11 de aquella época. Se televisaba en vivo desde el Luna Park el “Festival Iberoamericano de la Danza y la Canción” –cuatro jornadas de dos horas de televisación cada una organizado por la Municipalidad porteña– donde competían conjuntos musicales, de danza y canciones de diverso género. Sólo el prestigio de jurados como Vinicius de Moraes, Chabuca Granda y Francisco García Jiménez, entre otros, bastaba para señalar el nivel del certamen.

Un mes antes de este acontecimiento Ástor Piazzola, Horacio Ferrer y Amelita Baltar habían aportado la música, letra e interpretación de una canción que marcaría un hito en la música popular latinoamericana: “Balada para un loco”, obra estrenada en el célebre local de Michelángelo de la calle Balcarce al 400, pero que poco después decidirían, dado el suceso inmediato, presentarla a concursar en el Festival.

No imaginaban el “ruido” que produciría esa decisión. Estaba culminando la década de 1960 con un fuerte movimiento cultural de renovación de la canción popular en todos los géneros, el nuevo cancionero folklórico, el tango de vanguardia, el rock nacional… Y Piazzolla aportando su música a la gran polémica con los tangueros tradicionales, el dilema existencial: “ser o no ser tango” era la cuestión… Vigente la polémica nadie dudaba, sin embargo, que su música pertenecía al Buenos Aires contemporáneo.

El 21 de julio de ese 1969 Neil Armstrong acababa de dar el pequeño paso en la Luna que resultó enorme para la humanidad, Aldrin lo seguiría y Collins se quedaría orbitando y con las ganas, sin bajar de la nave.

Y a tan solo setenta y pico de días descenderían en Ezeiza –sin Aldrin por un compromiso externo–, en misión oficial que marcaba el alineamiento de Onganía con Washington, y se alojarían en el Hotel Alvear desfilando por Callao en un automóvil descapotable con miles de niños vivando su presencia…

  • No ves que va la luna rodando por Callao
  • Que un corso de astronautas y niños, con un vals…

Meses después, cada vez que Amelita Baltar comenzaba a describir…“Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese que se yo, ¿viste?”, explotaba el Luna Park y se encendía una encarnizada disputa entre tangueros y renovadores.

Contaba Amelita que: “había muchos que chiflaban y me insultaban mientras cantaba, y la gente de la platea no entendía nada y aplaudía más fuerte porque pensaban que era euforia”.

VER EL VIDEO DE LA INOLVIDABLE JORNADA DEL 11 DE NOVIEMBRE DE 1969 EN EL LUNA PARK: https://youtu.be/KHZVaZ63h2Q

En las jornadas de eliminación la disputa en el rubro “tango” quedó circunscripta a “Balada…” y “Hasta el último tren”, de Julio Ahumada y Julio Camilloni  interpretado por Jorge Sobral; el jurado internacional se había definido en favor de la pieza de Piazzolla-Ferrer por 12 votos a ocho. En el Luna se rumoreaba por entonces que un sello discográfico había hecho prevalecer la decisión de un “jurado” de oscuro origen y había otorgado el premio a la otra canción.

“En todo caso, lo único que nos sacaron fue la plata del premio, no nos sacaron nada más. Porque después fue un éxito acalambrante…, el éxito es el peor castigo” –recordaría Ferrer 30 años más tarde.

  • Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao
  • Yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrión…

La crónica de “La Nación” sobre el festival, reflejaba la controversia al día siguiente: “Al ser ejecutadas las obras –la premiada y la otra– hubo manifestaciones tan ruidosas que resultó imposible escucharlas. Los puntos de vista se mantuvieron, naturalmente , inalterables.  Cada sector sigue creyéndose poseedor de la verdad en la materia. Es posible que cada uno la tenga en cierta medida.

Fuera de ello, queda la evidencia, confortante, de que el trabajo premiado con la bonita suma de cinco mil dólares, más otros dos mil quinientos destinados a su intérprete, Jorge Sobral –’Hasta el último tren’ de Julio Ahumada y Julio Camilioni– reúne, dentro de lo tradicional, méritos de inventiva y de realización. Y la de una reafirmación de inquietud y de personalidad indudable en el trabajo de su circunstancial oponente, Ástor Piazzolla, la ‘Balada para un loco’ sobre texto de Horacio Ferrer”.

Al lunes siguiente de terminado el festival, el sello CBS editó el disco simple “Balada para un loco”. Lado A: Balada para un loco. Lado B: Chiquilín de Bachín. Publicación: 16 de noviembre de 1969. Formato: disco de vinilo de 7 pulgadas 33 RPM. Grabación: 1969. Género(s): Tango. Duración: 4:36. Discográfica: CBS (21.169). Autor(es): Astor Piazzolla (música), Horacio Ferrer (letra). Posicionamiento en listas: 100 Mejores de la Música Latina, #71. El sencillo lleva la inscripción “Tema del Festival Iberoamericano de la Danza y la Canción”. A la semana de editado llevaba vendidas 200 mil ejemplares…

Tan solo un mes después Piazzolla y el polaco Goyeneche grabaron una nueva versión coronada con similar suceso.

Mariana Bellocchio canta “Balada…” en el cumpleaños de su padre acompañada en guitarra por Aldo Islas

50 años más tarde, la Legislatura porteña recordaría el acontecimiento colocando un baldosón en Callao y Arenales (http://www.periodicodesdeboedo.com.ar/los-50-anos-de-balada/) y aquel ignoto camarógrafo de Telefé celebraría sus 80 años con la mejor versión de “Balada” que escuchó en su vida a pesar del melancólico recuerdo de aquella histórica de Amelita de hace medio siglo. Es que esta vez la intérprete era su hija Mariana…

  • Quereme así, piantao, piantao, piantao
  • Trepate a esta ternura de locos que hay en mí
  • Ponete esta peluca de alondras, ¡y volá!
  • ¡Volá conmigo ya! ¡vení, volá, vení!